Las estadísticas oficiales del Gobierno de España sobre violencia en el ámbito familiar no recogen la totalidad de las víctimas reales. El motivo es que el sistema institucional se limita a los casos incluidos en la definición legal de “violencia de género”, lo que provoca que otros homicidios ocurridos dentro de la familia no sean reconocidos en los registros públicos.
Según datos contrastados por asociaciones especializadas, el Ministerio de Igualdad deja fuera del recuento oficial al menos 59 víctimas de violencia intrafamiliar porque son hombres o porque la autora del crimen es una mujer. Esta exclusión no responde a la inexistencia de los hechos, sino a los criterios estadísticos aplicados por la Administración.
La diferencia entre la realidad y las cifras oficiales
Los datos completos muestran una diferencia clara entre la realidad y las cifras institucionales. Durante 2025 se produjeron 108 asesinatos en contextos de violencia doméstica. Sin embargo, el recuento oficial solo reconoce 49 casos, al circunscribirse a los supuestos que encajan en la categoría de “violencia de género”. Como resultado, 59 muertes quedan fuera del registro institucional, pese a haberse producido en el ámbito familiar y bajo circunstancias de extrema gravedad.
En la práctica, el Ministerio contabiliza únicamente a las mujeres asesinadas por su pareja o expareja masculina y algunos supuestos muy concretos de violencia vicaria. No se incluyen otros crímenes familiares, como los asesinatos de hombres, menores o personas mayores, ni aquellos casos en los que la autora del homicidio es una mujer y la víctima pertenece a su entorno familiar.
Menores y víctimas invisibilizadas
Entre las víctimas no contabilizadas figuran 12 menores asesinados por sus madres, además de otros casos en los que mujeres fueron autoras de homicidios contra parejas masculinas u otros familiares. Estos hechos no se consideran violencia vicaria según la definición aplicada por el Ministerio y, por ese motivo, no aparecen en las estadísticas públicas.
Este criterio provoca que una parte relevante de las muertes violentas en el ámbito doméstico no figure en los datos oficiales, a pesar de que los hechos se producen en el mismo contexto familiar y presentan una gravedad equivalente. Como consecuencia, la imagen que recibe la ciudadanía es incompleta y parcial, ya que solo se visibiliza una parte del problema.
Impacto en la prevención y la protección
La diferencia no es solo numérica. Tiene efectos prácticos claros: dificulta un diagnóstico real del fenómeno, limita el debate público y condiciona el diseño de políticas de prevención y protección, que se elaboran a partir de datos parciales y no del conjunto de la violencia que se produce dentro de las familias.
Por este motivo, distintos expertos, juristas y entidades sociales reclaman un sistema estadístico más claro, completo y comprensible, que incluya todos los delitos cometidos en el ámbito familiar, con independencia del sexo de la víctima o del agresor. El objetivo, señalan, no es restar importancia a ninguna forma de violencia, sino no invisibilizar a ninguna víctima y garantizar que todas reciban la misma atención y protección por parte de las instituciones.
La información recogida en esta noticia se apoya en datos y análisis publicados por el medio The Objective y en los recuentos independientes elaborados por la asociación ANAVID (Asociación Nacional de Ayuda a las Víctimas de Violencia Doméstica), que contrastan las cifras oficiales con registros alternativos sobre violencia intrafamiliar.